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domingo, 25 de septiembre de 2016

Burkini y desnudez

Viniendo de Hollywood aceptamos todo tipo de censura vestimentaria. En las películas y en las series hollywoodenses se muestra a las parejas hacer el amor vestidas, por lo menos con corpiño y calzón; la visión de un pezón femenino provoca un escándalo, sin hablar del vislumbre de una mata de pelo púbico, que es inaudito. La excepción ("Game of Thrones") confirma la regla. Sin embargo, la censura del burkini en las playas francesas, es decir del uso de un atuendo integral que cubre el cuerpo de la cabeza a los pies en un estilo muy específico codificado por los doctores del islam radical, escandalizó a la izquierda bienpensante.
La ley francesa puso orden inmediatamente y las ordenanzas municipales que prohibían o multaban el burkini fueron anuladas por los tribunales administrativos; intervino en ese sentido hasta el Consejo de Estado, máxima instancia administrativa del estado francés.
Muy bien, estamos de acuerdo y defendemos la idea de que la radicalización islamista y el terrorismo no pueden combatirse violando las leyes.

Pero ¿de qué se trata este asunto del burkini?

No olvidemos que en Francia está permitido el "topless" (que se usa cada vez menos, por razones relacionadas con la presencia creciente del islam radical, pero no solamente, también hay un cambio en la moda), y en algunas playas era corriente el desnudo integral, aunque ahora ese espacio se ha reducido hasta casi desaparecer. Las leyes en eso no han cambiado. Lo que ha cambiado es otra cosa, es que ha aparecido una fuerte corriente represora y violenta contra las mujeres que incide en la comportamiento libre de estas.
Pocos días después del atentando de Niza del 14 de julio, que produjo 86 muertes y 434 heridos, se produjeron peleas a trompadas en algunas playas entre hombres franceses locales del lugar y magrebíes que acompañaban a mujeres usando la prenda, símbolo y bandera de las ideas y del movimiento que habían provocado la matanza. Una amiga mía presenció una de esas grescas en una playa corsa. Algunos de los alcaldes que prohibieron el burkini lo hicieron por razones de orden público, para evitar enfrentamientos y quizás muertos y heridos. No les faltaba motivo, aunque hubieran debido respetar la ley, y desde las instancias superiores los llamaron al orden. El ambiente estaba muy caldeado, cosa fácil de entender luego de la serie de atentados, de enero en Charlie-Hebdo y el Super Cacher, de noviembre en el Bataclan, de julio en Niza.

El burkini no es una moda como cualquier otra

Es muy equivocado pensar que el burkini es una moda como cualquier otra, una pose en la vestimenta, un gusto en el vestir, un modo de expresar una peculiaridad o una rebelión contra un prejuicio. El Primer Ministro, el socialista Valls, dijo: «Le burkini n’est pas une nouvelle gamme de maillots de bain, une mode. C’est la traduction d’un projet politique, de contre-société, fondé notamment sur l’asservissement de la femme» ("El burkini no es una nueva gama de trajes de baño, una moda. Es la traducción de un proyecto político, de contra-sociedad, basado entre otras cosas en el sometimiento de la mujer"). Se trata de provocar, de exhibir su sumisión. Es el odio a la libertad, el odio a Francia que se manifiestan.
Coincido en eso con él, el burkini expresa una concepción y un proyecto político, pero la cosa me parece que va más allá: sacar a pasear por las playas de Francia, herida por los atentados, la bandera del Estado Islámico --porque eso es el burkini-- es una invitación a la batalla, es una provocación para que se produzcan enfrentamientos y violencias.
Y provocar enfrentamientos entre franceses de distintas confesiones religiosas está en la directa línea de la política del Estado Islámico, es su objetivo principal. Sus atentados no apuntan contra los monumentos o los edificios símbolos de la nación francesa, sino a provocar la lucha fratricida entre distintas comunidades, a avivar la llama de una guerra civil, a crear una división sangrienta en la sociedad enfrentando franceses musulmanes contra franceses no musulmanes, además de castigar a los que ejercen las libertades que ellos odian.

No entrar en la espiral de violencia intercomunitaria

El escudo de la unidad social es el respeto de la ley; pensemos lo que pensemos del burkini, no hay que caer en la invitación a la violencia. Nada serviría mejor a los intereses del Estado Islámico que una mujer musulmana sea agredida en una playa francesa, o para el caso, incluso solamente multada o expulsada. La autoridades restablecieron el imperio de la ley, que garantiza la libertad de vestirse como se quiera, y la población debe tener la madurez de abstenerse de descargar su indignación sobre lo primero que se cruza que parece representar al enemigo. El verdadero enemigo es el fanatismo, es el odio a la libertad, especialmente el odio a la libertad de la mujer.

El camino para enfrentar al fanatismo asesino pasa por la afirmación de los valores republicanos, por la libertad, la tolerancia y el respeto de la ley; la vía necesariamente pasa por el ejercicio de las libertades, y por el desprecio y la condena del fanatismo y la violencia. Pasa por la fraternidad con los miembros de la comunidad musulmana agredidos también, y quizás más, por la prepotencia jihadista.

Fuentes

Le tribunal administratif de Lille a suspendu l’arrêté dit « anti-burkini » du Touquet (Pas-de-Calais) que le maire Les Républicains avait maintenu malgré une décision du Conseil d’Etat jugeant ce type de décisions attentatoire aux libertés, dans une décision consultée par l’AFP vendredi 9 septembre.
« Les arrêtés litigieux ont ainsi porté une atteinte grave et manifestement illégale aux libertés fondamentales que sont la liberté d’aller et venir, la liberté de conscience et la liberté personnelle », a expliqué le tribunal administratif dans son ordonnance.
Une décision « logique et cohérente dès lors qu’on fait une analyse juridique », s’est félicitée l’avocate de la Ligue des droits de l’homme Marie-Hélène Calonne qui avait attaqué la ville du Touquet. « Il n’y a pas de troubles à l’ordre public qui justifient cette mesure de police », a-t-elle ajouté.
Dans sa décision, le juge administratif rappelle qu’aucun cas de personne portant un burkini n’avait été signalé sur les plages de cette station chic du nord de la France. « Dans ces conditions, le maire ne pouvait, sans excéder ses pouvoirs de police, édicter des dispositions qui interdisent l’accès à la plage et la baignade alors qu’elles ne reposent ni sur des risques avérés de troubles à l’ordre public ni, par ailleurs, sur des atteintes établies à l’hygiène, à la décence ou à la sécurité de la baignade », explique-t-il.
Le 26 août, le Conseil d’Etat avait mis un coup d’arrêt aux interdictions du burkini, à l’origine d’un débat fiévreux en France, en rappelant les maires au « respect des libertés garanties par les lois ». La plus haute juridiction administrative française avait souligné avec insistance qu’une restriction de l’accès aux plages ne pouvait être justifiée qu’en cas de « risques avérés » pour l’ordre public.

Après Cannes et Fréjus, la justice a suspendu, jeudi 1er septembre, l’arrêté de la mairie de Nice interdisant l’accès aux plages aux baigneurs portant des vêtements religieux, conformément à une décision rendue la semaine dernière par le Conseil d’Etat. Le maire avait signé le 19 août cet arrêté dit anti-« burkini » en invoquant notamment l’émotion soulevée par l’attentat qui a fait 86 morts le 14 juillet sur la promenade des Anglais et des risques de troubles à l’ordre public.

Alain Juppé (candidato a la candidatura presidencial de la derecha) : « Si nous continuons comme ça, nous allons vers la guerre civile »

Una amiga me escribe (el 16 de agosto 2016):
“Il y a deux jours des Magrébins et des Corses se sont battus sur une plage du Cap Corse car le fait que les femmes portaient des “burkini”, genre maillots qui couvrent tout le corps des femmes, n’était pas du gout de la population locale. Le Maire en a interdit le port, la loi signale qu’on est libre de s’habiller comme on veut, mais je pense que dans ce cas de figure, il ne s’agit pas de cela, il s’agit de provoquer, comme ces femmes le font avec le voile intégral, de provoquer la population et ses habitudes de vie, de montrer la haine de la France. Oui bien sûr la soumission de la femme, mais certaines de ces femmes sont des militantes qui considèrent les signes extérieurs de la soumission comme des oriflammes de leur haine. [...] Je suis tout à fait d’accord avec ton article sur le patriotisme et la fierté d’être française, européenne et dans mon coeur aussi sud-américaine! Respecter tous ceux qui pendant des siècles (et je suis en train de lire Rabelais qui est formidable et si moderne) se sont battus pour que nous ayons ce que nous avons comme liberté et autres valeurs éclairées. [...] Ce sont les femmes qui doivent porter les messages de paix et d’amour et l’éducation qui doit le leur permettre. Donner un droit de vivre en France à tous les réfugiés qui acceptent de partager nos valeurs, les instruire de ces valeurs en particulier les femmes, [...]”

El 29 de julio, Mohand Dehmous, argelino nacido en Kabilia y empresario en Francia desde hace muchos años, activista de izquierda y hombre de radio, escribe:
“il faut dire (aussi) que la gauche a été un acteur majeur dans cette affaire (la gestion de l’islam par les gouvernants). Jusqu’en 1980, les immigrés et leurs enfants n’aspiraient qu’à s’intégrer dans la société française... Mais tout un courant d’idéologues de la gauche au pouvoir est venu leur expliquer qu’ils étaient différents. Et qu’il fallait que la France respecte cette différence. Vous imaginez le môme, il est né ici et dès la naissance on commence par lui expliquer qu’il est différent ! En réalité, ce “droit à la différence” qui apparaissait comme quelque chose de positif a marginalisé ces Français issus de l’immigration. La marche des Beurs qui a marqué l’avènement de cette génération dans l’espace public, n’était pas organisée pour revendiquer le droit à la différence, mais pour dire que nous étions français et que nous voulions notre place dans cette société comme tout le monde! Toute l’armada politique, SOS Racisme en tête, est responsable de l’enfermement de la jeunesse des banlieues. Elle l’a livrée à la mouvance islamiste qui investissait peu à peu ces territoires et leur expliquait que oui ils étaient musulmans et n’avaient rien à voir avec ce pays”

viernes, 8 de julio de 2016

Comentario de "Zelmar Michelini - Su vida - La voz de todos"


La biografía de Zelmar Michelini escrita por el periodista uruguayo Mauricio Rodríguez (“La voz de todos” Ed. Fin de Siglo 2016) salió en mayo y va por su segundo tiraje. La buena acogida del público es alentadora, tanto porque la obra lo merece como por el significado de la figura de Michelini en la historia reciente de nuestro país.

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No se puede exagerar la importancia de un libro como este. Es una biografía que coloca la vida, la carrera y el pensamiento de Zelmar en el contexto del siglo, y que da sentido a los episodios y etapas de esa vida; es un retrato del hombre, del padre, del pensador, del hombre de acción; es un informe del vector de ideas y sentimientos que animaron al actor, al político de paz que murió víctima del terrorismo de Estado.
Es muy significativo que el poder que movió el brazo asesino haya querido desfigurar sus ideas y su militancia atribuyéndole adhesiones y complicidades con la violencia, intentando rebajarlo de su condición de líder democrático.
En las cuestiones cruciales, nacionales e internacionales, como la Revolución Cubana; la Guerra Fría y el régimen soviético; los tupas, el asesinato de Mitrione y la política de Pacheco frente a ellos; los ataques en varios frentes, que lo acusaban unos de comunistas y otros de vendido al imperialismo;  Zelmar actuó como el representante más cabal del centro izquierda político en nuestro país. Vale la pena transcribir algunos fragmentos del libro de Mauricio para ilustrarlo.

Sobre la libertad, en tiempos de Guerra Fría

[Capítulo 4 - En tiempos de Guerra Fría: Estados Unidos, China y Rusia - pág. 112]
En otro artículo se refirió a la libertad. Eran tiempos de Guerra Fría. Zelmar escribió: “¿Hay varias clases de libertad? ¿Puede haber libertad espiritual individual sin que previamente haya libertad económica? ¿La libertad económica es imprescindible para que pueda existir la individual? (…) No concebimos, al menos el que esto escribe, la vida sin la efectividad total y plena de lo que entendemos son las libertades primarias: libertad de pensar, de elegir, de decidir, de prensa, de reunión, de agremiación, etc. De nada vale para nosotros que se asegure la tranquilidad económica si ella lleva implícito el cercenamiento de las otras libertades. Rusia sostiene que lucha, antes que nada, por la libertad económica de cada persona y que de nada vale la posibilidad de pensar, o de expresarse libremente, si no se cuenta antes con la total libertad económica. (…) Tenemos posición tomada y militante sobre el tema. Y muy modestamente pero con firme convicción, sostenemos que la libertad individual es anterior a toda otra. Cada hombre debe tener la posibilidad de elegir su destino, de elegir sus caminos y pensar con su cabeza. Y mucho tememos que el logro de la llamada libertad económica termine con las posibilidades del individuo”.

Frente a la figura de Fidel Castro en los comienzos

[Cap. 2 En tiempos de Guerra Fría – pág. 113]
El viaje de la delegación uruguaya coincidió con el triunfo de la Revolución Cubana. Apenas ocho meses antes, el 1º de enero de ese 1959, Fidel Castro entró, triunfante, a La Habana encabezando la revolución que había derrotado finalmente al régimen de Fulgencio Batista. Toda Latinoamérica – y el mundo - miraba a la isla y pronto otros movimientos revolucionarios la tomaría como referencia e inspiración. En mayo de ese año Castro inició una gira por el continente buscando apoyo al proceso que comenzaba. Y pasó por Montevideo, donde tuvo como anfitriones a los consejeros de gobierno Martín Etchegoyen y Eduardo Víctor Haedo. El Uruguay que lo recibió se encontraba enfrentando las inundaciones más devastadoras de su historia. Castro dio una conferencia de prensa y luego pronunció un largo discurso en la Explanada Municipal. Entre el público que lo escuchó estuvo Zelmar. Este, unos meses después, durante esa gira por Estados Unidos, escribió en una nota publicada en Acción:
“¿Cree usted que Fidel Castro es comunista? Hemos contestado invariablemente y con firmeza que no a esta pregunta que se nos ha formulado repetidas veces en todos los ambientes y en casi todos los lugares de EE. UU. que hemos visitado. El tema de Cuba y de Fidel Castro es en Estados Unidos uno de los que más interesa y de los que más se habla con los latinoamericanos. (…) Creemos que hay que deslindar las dos personalidades – o mejor dicho – las dos actividades de Castro: digno de admiración, respeto y adhesión como guerrillero y revolucionario, que al estilo de los más grandes héroes de América, realiza una hazaña digna de figurar en las epopeyas homéricas, y, otra, como gobernante ahora. Confesamos que cuando lo oímos en Montevideo no nos impresionó mayormente por la forma de considerar y encarar los problemas. Se evidenció su falta de experiencia en el manejo de las cosas de gobierno, pues expresó conceptos muy generalizados y algunos hasta infantiles. Nos pareció que el gobierno de Cuba era demasiado para él. Se nos ocurría que alguien tenía que decirle – los que en Montevideo y fuera de Montevideo tanto lo elogian – que la política no era improvisación de la noche a la mañana y que, aunque desprestigiada en muchas partes del mundo, es sin embargo ciencia y arte, muy difícil de aprender y honrosa por mil motivos. (…) Castro impresionó al pueblo uruguayo y supo ganar su adhesión por la convicción con la que habló, por el tono de su voz, por la honradez que fluía de sus expresiones, que muchas veces hicieron olvidar lo rudimentario de sus conceptos. (…) Un hombre limpio, bien intencionado, con una vanidad en ascenso, realizando una actividad en la cual todo lo tiene que aprender – y lo que es peor – quizás sin darse cuenta de que necesita ese aprendizaje. Por ello es natural que los resultados por ineficiencia puedan diferir muchas veces de las buenas intenciones”.

Zelmar y Wilson

[Cap 3 – El camino propio - La 99  y Zelmar en acción - pág 144]
En esos primero cuatro meses de gestión parlamentaria [marzo a julio de 1963] se hicieron cinco interpelaciones a ministros [...]
En el caso de la interpelación a Wilson y a Ferrer Serra fueron instancias de largos debates, pero la 99 – con el voto de dos senadores de la Unión Colorada y Batllista (Lista 14) - no “censuró” a los ministros sino que adjudicó la responsabilidad total de la situación al Partido Nacional. [...]
En un editorial titulado “Para la historia” y publicado en el semanario Hechos – órgano oficial de la 99 - la bancada de la agrupación fustigó ésta posición, fijó la suya propia y se dijo: “Los legisladores de la 99 no votamos ninguna moción de censura a los ministros interpelados porque en el seno de su Comité Ejecutivo se había concluido que no se justificaba hasta el momento el voto de censura al Dr. Ferrer Serra y al Sr. Ferreira Aldunate por su actuación ministerial, desde que su culpabilidad radicaría únicamente en el hecho de militar en filas del partido blanco”.
A pesar de estos primeros cortocircuitos político / partidarios entre sus agrupaciones, Wilson y Zelmar empezaron a tender puentes, hubo acercamientos y miradas en común en varios temas y, a partir de allí, fueron cultivando una profunda amistad y una gran admiración mutua. Un vínculo que los llevaría a compartir proyectos – incluido en 1976 el de una posible fórmula Ferreira / Michelini para las elecciones posdictadura - y el exilio en Buenos Aires.

Mitrione, Pacheco y los tupas

[Cap 4 - El intento de nuevo polo político - pág 234]
El pico máximo de tensión se alcanzó el 10 de agosto de 1970. Ese día, en la madrugada, en el barrio Puerto Rico, fue encontrado en un auto el cuerpo de Mitrione. Zelmar, junto a Collazo, leyó en el Palacio Legislativo un manifiesto del MLN que el Ejecutivo prohibió que fuera divulgado por los medios de comunicación. El gobierno de Pacheco pidió la suspensión de las garantías individuales y la Asamblea General fue convocada de urgencia. Zelmar hizo un encendido discurso. Según recuerda Nelson Alonso en “Ni muerte ni derrota”, ese día había una especie de “histeria colectiva”:
“Yo nunca sentí tanto la presión de la gente como en aquella Asamblea General citada de mañana para rendir honras póstumas a Dan Mitrione. Nadie podía negarse al homenaje del norteamericano asesinado. Aquella mañana Zelmar habló contra todo el mundo, repudiando la violencia pero señalando cuál era el origen de tanta violencia, tratando de poner un mínimo de objetividad en un momento en que había que ser muy valiente, muy agalludo para desafiar a la opinión pública. Fue escuchado con absoluto respeto porque a su vez no había nadie tan corajudo como para interrumpirlo.”
Efectivamente, como señala Alonso, esa noche Zelmar fue implacable y disparó contra muchos, principalmente contra el gobierno y los tupamaros. Al empezar sostuvo que si bien se iba a referir a los hechos de los días anteriores, entendía que el origen del clima que vivía el país debía ubicarse justo dos años antes, cuando el gobierno empezó a aplicar las Medidas Prontas de Seguridad. Dijo Zelmar ante su silencioso y respetuoso auditorio:
“El Poder Ejecutivo sostuvo, en uso de su derecho, el no dialogar con delincuentes. Una expresión de autoridad. No era novedosa, [...] Creía en sus condiciones, en su propia fuerza. No consultó con nadie. Transitó solo. Enfrenta solo los problemas, en medio de esa inmensa soledad en que vive, actúa de espaldas al país. [...] Hoy, lamentando disentir con compañeros que mucho admiro y aprecio, siento que dentro de mí no puedo votar ninguna autorización a un presidente de la República en el cual no tengo absolutamente ninguna confianza [...]”

¿Comunista o vendido al imperialismo?

[Cap. 5 - El camino propio - La 99 y Zelmar en acción - pág 138]

Por esos tiempos, dado algunas de las posiciones que Zelmar había adoptado, sobre todo en algunos temas de política internacional, él y la 99 fueron acusados de comunistas. Pero, a su vez, por condenar públicamente la instalación de misiles en Cuba y “los atropellos de Rusia”, además de cuestionar los ataques de China contra India, también fueron acusados de alinearse con Estados Unidos. Por eso, esa noche dijo Zelmar en el acto: “Hace unos días los diarios amanecieron embanderados en contra de nosotros. Los diarios que responden al comunismo y al socialismo nos hicieron víctimas de ataques nunca hechos contra nuestra persona en la historia del país. El diario El Sol sacó un artículo que me avergüenza, no por mí sino por ellos, diciendo de mí las falsedades más grandes y terminando con que estábamos vendidos al imperialismo yanqui. Ese mismo día los diarios El Día, El País, Diario Rural y más tarde El Plata, también salieron acusándonos de comunistas. Yo propuse, un poco en broma, que lo más interesante sería una polémica en la plaza pública entre los que sostenían que éramos comunistas y los que decían que estábamos vendidos al imperialismo yanqui, única manera de aclarar de verdad y única manera de definir posiciones”.


Me parece que con esto alcanza, ¡les deseo buena lectura!

domingo, 4 de octubre de 2015

Amodio y su traición II

Hace un año y medio, el 29 de mayo de 2013, luego de la entrevista de Gabriel Pereyra con Héctor Amodio Pérez, o sea de su “aparición”, publiqué una entrada del blog que titulé igual: Amodio y su traición.
En el tiempo transcurrido desde entonces este personaje publicó un libro, vino a Uruguay a presentarlo, y quedó preso, “procesado con prisión por reiterados delitos de privación de libertad” (El Observador, 14 de setiembre de 2015).

Sorprendente procesamiento

Confieso que su procesamiento me sorprendió, y me plantea preguntas. El crimen inextinguible, en Uruguay, fue el terrorismo de Estado: fueron  las detenciones arbitrarias operadas por personal militar, las víctimas retenidas por tiempo indefinido en lugares no comunicados a sus familias y sin intervención del juez, mantenidos bajo capucha y torturados, a veces hasta la muerte, los desaparecidos. Fue la suspensión de garantías individuales, sancionada en el Parlamento, y la ausencia de actuaciones judiciales, que dejaba el control total en manos de la autoridad militar. El juez militar tomaba declaración al detenido al lado del tacho del submarino en el cual se le torturaba. Asimismo, la participación civil en la dictadura, decorativa u operacional, fue muy importante, tanto en la época de Bordaberry, como después.
Los que tienen edad lo recuerdan: las chanchitas recorriendo las calles y deteniendo a quien quisieran, encapuchándolo y tirándolo a patadas adentro; la tortura era general y empezaba allí.
El fiscal y el juez que procesaron a Amodio, ¿están pensando en procesar a todos los que participaron en los arrestos y en las torturas? Si fuera asi, tienen muchísimo trabajo por delante. Recientemente fue muy sonado el caso del general Barneix, procesado por su responsabilidad en la muerte de Aldo (El Chiquito) Perrini en la tortura, que ocurrió durante su guardia cuando era teniente. Se trata de homicidio. Por tortura o privación de libertad remontando a esa época no ha sido procesado nadie; si no me equivoco, Amodio es el primero. ¿Los delitos de Amodio son de lesa humanidad? ¿El prisionero que colabora es asimilado a un militar? Veremos cómo sigue el caso. Su resolución tendrá consecuencias sobre la situación legal de mucha gente.

La traición de Amodio y las otras

Amodio traicionó al MLN, cambió de bando, colaboró con sus enemigos. Muchos uruguayos lo sienten como si su traición hubiera sido, no al MLN, sino a todos. Es un “traidor”, sin más, en general.
Me importa poco el MLN, tanto el de aquella época como el de ahora, lo tengo en poco aprecio y que lo haya traicionado o no me deja indiferente. Me refiero obviamente a la organización, no a la gente que militaba alli.
Pero Amodio no solamente traicionó al MLN, sino que se pasó al bando del enemigo común de todos, al bando de los torturadores terroristas que actuaban en nombre del Estado, entonces no puedo mirarlo como un problema ajeno, una cuestión que interesa solamente al MLN.
Tampoco puedo mirar de afuera, como algo que interesa solamente a otros, las negociaciones que entabló la dirección prisionera del MLN con los militares sus carceleros en el Batallón Florida intentando promover un golpe de estado “bueno”, o sea “peruanista”. Pero estos dirigentes no son calificados de traidores como lo es Amodio. Colaboraron y conspiraron con los mismos torturadores que Amodio, u otros, no importa. Investigaron los “ilicitos” para comprometer a la clase política, trabajaron para ellos, comprometieron a sus compañeros todavía libres, contribuyeron así quizás a que fueran capturados. Pero sobre todo se cambiaron de bando, se identificaron con una fracción militar. Su “traición”, lo pondré sin comillas, su traición es diferente de la de Amodio, pero es traición igual.
Creo, sin embargo, que ni Amodio ni los dirigentes del MLN que se pusieron al servicio de los oficiales del Ejército que creían “peruanistas” cambiaron de naturaleza cuando hicieron lo que hicieron. Hubo continuidad, porque a la dictadura el MLN la llevaba en la sangre, en el ADN, como se dice ahora.

Uruguay comparado con Italia

No puedo evitar comparar el caso uruguayo de represión de la guerrilla con lo sucedido en Italia en los años 80, con el desmantelamiento de las Brigadas Rojas, y la lucha contra la Mafia, contra la P2, contra las diferentes mafias que pululan en la península. En todos los casos el rol de los “arrepentidos”, tanto de mafia como de brigadistas, fue decisivo. La información no fue obtenida mediante tortura. Todo se hizo con garantías procesales.
Para las Brigadas Rojas la derrota política que siguió al secuestro y el asesinato de Aldo Moro fue crucial para disolver sus filas y quebrar la resolución de numerosos militantes que decidieron apartarse de ese camino. Los brigadistas quedaron aislados y fueron repudiados por todo el espectro político, incluso y muy especialmente por la izquierda, que reaccionó con horror ante el asesinato. Muy importante fue la actitud del Partido Comunista Italiano, porque no hay que olvidar que el secuestro de Aldo Moro fue dirigido a torpedear una inminente participación suya en el gobierno, que hubiera sido una primicia en el mundo de la OTAN. El PCI asumió a las BR como su enemigo y promovió la ruptura de la clase obrera con el brigadismo, con el cual de todos modos nunca había sido muy afín.
El caso de Tommaso Buscetta (“Don Masino”), el primer alto responsable de la mafia siciliana en colaborar con la justicia, permitió desmantelar una buena parte de la “Cosa Nostra” y llevar ante los tribunales a un gran número de criminales mafiosos.
Nadie llamaba traidor a Buscetta, salvo los mafiosos que había puesto al descubierto, en cambio se le llamó “pentito”, arrepentido. Tampoco se llamó así a los brigadistas que pasaron a colaborar en el desguace de su organización. Nadie se burla de ellos ni hace escarnio de su nombre, por más que generen tristeza, y muchos estuvieron largos años presos y tuvieron que encararse con sus víctimas.
La principal diferencia es, me parece, la legitimidad del régimen con el que colaboraban, y también la dignidad de la autoridad a la que se sometían. En el caso de Italia se confesaban con los jueces, muchos de los cuales fueron luego asesinados por la mafia, como el Juez Giovanni Falcone; en Italia era a un estado legítimo, con garantías. En el caso de Uruguay la colaboración y la negociación fue con unos militares usurpadores del poder, terroristas de estado.

viernes, 20 de febrero de 2015

¿Choque de civilizaciones? La opinión del profesor Peter Sloterdijk sobre “Je suis Charlie”

Una opinión que difiere también de la consabida “yo no soy Charlie”, centrada en el rechazo de la falange de jefes de estado que desfilaban a la cabeza de manifestación del 11 de enero; para una minoría de los que la sostienen la expresión “yo no soy Charlie” es también una manifestación de solidaridad con los terroristas, justificados por los resabios colonialistas y supremacistas.
Este filósofo, en cambio, “es” Charlie, pero de una manera especial. Quizás eso sea cierto también para cada uno de los participantes de la manifestación, y es justamente esto lo que le interesa a Sloterdijk.

No hay mal que por bien no venga

Dice: [manifestando] “Francia votó contra la intimidación a manos de algunos criminales más o menos aislados e insípidos. Haciéndolo, supo superar los 60 millones de abismos que, normalmente, en una sociedad moderna, separan a 60 millones de individuos.” Cada individuo es distinto y piensa distinto: "en una época de singularidades atomizadas, la respuesta de Francia a este crimen es una proeza.”
Un país como Francia, dice, “hinoptizado por el Estado del Bienestar, decepcionado por la presidencia de Hollande, deprimido por su ‘grandeur’ perdida, había caído en un sueño artificial y envenenado. Como dijo Hegel, la tragedia puede ser un ardid de la razón. Despertó a una nación depresiva, mezquina y replegada sobre sí misma. Del punto de vista psicopolítico, Francia está mejor desde el 11 de enero.”

Charlie-Hebdo, un museo del anticlericalismo

A la pregunta “Qué representa la Francia de Charlie-Hebdo”, contesta:
“Charlie-Hebo encarna la tradición satírica francesa, practicaba un anticlericalismo que no estaba realmente de moda, y una sub-cultura volteriana sesentayochesca desfasada con el interés por el hecho religioso que presenciamos hoy un poco por todos lados. La sátira en el estilo de Charlie-Hebdo es, al mismo tiempo, el espíritu corrosivo y libertario de mayo 68, mezclado con la agresividad del laicismo de principios de siglo XX. Esta cultura está, sin ninguna duda, en baja. Todo eso no merecía una bala. No se tira sobre los guardianes de museo. Eso, los asesinos eran incapaces de comprenderlo.”
Aunque estoy obviamente en desacuerdo con su opinión sobre la vigencia del anticlericalismo, que a mí me parece de gran actualidad, más todavía frente a la marea creciente del integrismo de todas la religiones, su caracterización de la orientación de la revista me parece acertada.

El “choque de civilizaciones” no es tal

A la pregunta “¿Se trata de un verdadero choque de civilizaciones entre un país que acepta burlarse de todo y otro universo cruzado por un rebrote de dogmas y prohibiciones?”, Sloterdijk contesta:
“Los asesinos no son para nada mensajeros de una guerra de civilizaciones ni de una cuarta guerra mundial. Se trataba de simples criminales en busca de la gloria. Eran asesinos de la sociedad del espectáculo.” Antes había dicho: “Este crimen es la prueba de que el star-system puede desplazarse hacia la criminalidad pseudo política.”
Y yo coincido.
No son dos mundos, no son dos civilizaciones que se enfrentan. Es el mismo mundo, la misma sociedad, que crea a los asesinos y a las víctimas, usan los misma tecnología moderna, kalashnikovs, celulares, automóviles, supermercados. Hablan la misma lengua y fueron a la misma escuela. Son productos de la misma cultura, buscan la fama en los mismos medios. Y esto se extiende más allá de Francia, los djihadistas sueñan con mirar las mismas series norteamericanas, por algo están prohibidas, usan la misma tecnología producida por la ciencia y la industria moderna, quieren la ropa y la moda en boga en el mundo que dicen querer destruir. Acumulan sumas ingentes de dinero en la banca off shore, hacen transferencias por internet, invierten en la bolsa, manejan los precios de las commodities.
En resumen, no guerra de civilizaciones, guerra a secas.

Peter Sloterdijk, alemán nacido en 1947, filósofo, profesor de estética y rector de la Universidad de Arte y Diseño de Karlsruhe, dio su opinión sobre los sucesos del 7 de enero de 2015 (asesinato de los periodistas de Charlie-Hebdo) y del 11 del mismo mes (manifestación multitudinaria en París, Francia y el mundo) para el diario francés Le Monde (edición del 12 de febrero 2015).
El artículo en Le Monde: La réponse des Français à ce crime est une prouesse.