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viernes, 8 de julio de 2016

Comentario de "Zelmar Michelini - Su vida - La voz de todos"


La biografía de Zelmar Michelini escrita por el periodista uruguayo Mauricio Rodríguez (“La voz de todos” Ed. Fin de Siglo 2016) salió en mayo y va por su segundo tiraje. La buena acogida del público es alentadora, tanto porque la obra lo merece como por el significado de la figura de Michelini en la historia reciente de nuestro país.

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No se puede exagerar la importancia de un libro como este. Es una biografía que coloca la vida, la carrera y el pensamiento de Zelmar en el contexto del siglo, y que da sentido a los episodios y etapas de esa vida; es un retrato del hombre, del padre, del pensador, del hombre de acción; es un informe del vector de ideas y sentimientos que animaron al actor, al político de paz que murió víctima del terrorismo de Estado.
Es muy significativo que el poder que movió el brazo asesino haya querido desfigurar sus ideas y su militancia atribuyéndole adhesiones y complicidades con la violencia, intentando rebajarlo de su condición de líder democrático.
En las cuestiones cruciales, nacionales e internacionales, como la Revolución Cubana; la Guerra Fría y el régimen soviético; los tupas, el asesinato de Mitrione y la política de Pacheco frente a ellos; los ataques en varios frentes, que lo acusaban unos de comunistas y otros de vendido al imperialismo;  Zelmar actuó como el representante más cabal del centro izquierda político en nuestro país. Vale la pena transcribir algunos fragmentos del libro de Mauricio para ilustrarlo.

Sobre la libertad, en tiempos de Guerra Fría

[Capítulo 4 - En tiempos de Guerra Fría: Estados Unidos, China y Rusia - pág. 112]
En otro artículo se refirió a la libertad. Eran tiempos de Guerra Fría. Zelmar escribió: “¿Hay varias clases de libertad? ¿Puede haber libertad espiritual individual sin que previamente haya libertad económica? ¿La libertad económica es imprescindible para que pueda existir la individual? (…) No concebimos, al menos el que esto escribe, la vida sin la efectividad total y plena de lo que entendemos son las libertades primarias: libertad de pensar, de elegir, de decidir, de prensa, de reunión, de agremiación, etc. De nada vale para nosotros que se asegure la tranquilidad económica si ella lleva implícito el cercenamiento de las otras libertades. Rusia sostiene que lucha, antes que nada, por la libertad económica de cada persona y que de nada vale la posibilidad de pensar, o de expresarse libremente, si no se cuenta antes con la total libertad económica. (…) Tenemos posición tomada y militante sobre el tema. Y muy modestamente pero con firme convicción, sostenemos que la libertad individual es anterior a toda otra. Cada hombre debe tener la posibilidad de elegir su destino, de elegir sus caminos y pensar con su cabeza. Y mucho tememos que el logro de la llamada libertad económica termine con las posibilidades del individuo”.

Frente a la figura de Fidel Castro en los comienzos

[Cap. 2 En tiempos de Guerra Fría – pág. 113]
El viaje de la delegación uruguaya coincidió con el triunfo de la Revolución Cubana. Apenas ocho meses antes, el 1º de enero de ese 1959, Fidel Castro entró, triunfante, a La Habana encabezando la revolución que había derrotado finalmente al régimen de Fulgencio Batista. Toda Latinoamérica – y el mundo - miraba a la isla y pronto otros movimientos revolucionarios la tomaría como referencia e inspiración. En mayo de ese año Castro inició una gira por el continente buscando apoyo al proceso que comenzaba. Y pasó por Montevideo, donde tuvo como anfitriones a los consejeros de gobierno Martín Etchegoyen y Eduardo Víctor Haedo. El Uruguay que lo recibió se encontraba enfrentando las inundaciones más devastadoras de su historia. Castro dio una conferencia de prensa y luego pronunció un largo discurso en la Explanada Municipal. Entre el público que lo escuchó estuvo Zelmar. Este, unos meses después, durante esa gira por Estados Unidos, escribió en una nota publicada en Acción:
“¿Cree usted que Fidel Castro es comunista? Hemos contestado invariablemente y con firmeza que no a esta pregunta que se nos ha formulado repetidas veces en todos los ambientes y en casi todos los lugares de EE. UU. que hemos visitado. El tema de Cuba y de Fidel Castro es en Estados Unidos uno de los que más interesa y de los que más se habla con los latinoamericanos. (…) Creemos que hay que deslindar las dos personalidades – o mejor dicho – las dos actividades de Castro: digno de admiración, respeto y adhesión como guerrillero y revolucionario, que al estilo de los más grandes héroes de América, realiza una hazaña digna de figurar en las epopeyas homéricas, y, otra, como gobernante ahora. Confesamos que cuando lo oímos en Montevideo no nos impresionó mayormente por la forma de considerar y encarar los problemas. Se evidenció su falta de experiencia en el manejo de las cosas de gobierno, pues expresó conceptos muy generalizados y algunos hasta infantiles. Nos pareció que el gobierno de Cuba era demasiado para él. Se nos ocurría que alguien tenía que decirle – los que en Montevideo y fuera de Montevideo tanto lo elogian – que la política no era improvisación de la noche a la mañana y que, aunque desprestigiada en muchas partes del mundo, es sin embargo ciencia y arte, muy difícil de aprender y honrosa por mil motivos. (…) Castro impresionó al pueblo uruguayo y supo ganar su adhesión por la convicción con la que habló, por el tono de su voz, por la honradez que fluía de sus expresiones, que muchas veces hicieron olvidar lo rudimentario de sus conceptos. (…) Un hombre limpio, bien intencionado, con una vanidad en ascenso, realizando una actividad en la cual todo lo tiene que aprender – y lo que es peor – quizás sin darse cuenta de que necesita ese aprendizaje. Por ello es natural que los resultados por ineficiencia puedan diferir muchas veces de las buenas intenciones”.

Zelmar y Wilson

[Cap 3 – El camino propio - La 99  y Zelmar en acción - pág 144]
En esos primero cuatro meses de gestión parlamentaria [marzo a julio de 1963] se hicieron cinco interpelaciones a ministros [...]
En el caso de la interpelación a Wilson y a Ferrer Serra fueron instancias de largos debates, pero la 99 – con el voto de dos senadores de la Unión Colorada y Batllista (Lista 14) - no “censuró” a los ministros sino que adjudicó la responsabilidad total de la situación al Partido Nacional. [...]
En un editorial titulado “Para la historia” y publicado en el semanario Hechos – órgano oficial de la 99 - la bancada de la agrupación fustigó ésta posición, fijó la suya propia y se dijo: “Los legisladores de la 99 no votamos ninguna moción de censura a los ministros interpelados porque en el seno de su Comité Ejecutivo se había concluido que no se justificaba hasta el momento el voto de censura al Dr. Ferrer Serra y al Sr. Ferreira Aldunate por su actuación ministerial, desde que su culpabilidad radicaría únicamente en el hecho de militar en filas del partido blanco”.
A pesar de estos primeros cortocircuitos político / partidarios entre sus agrupaciones, Wilson y Zelmar empezaron a tender puentes, hubo acercamientos y miradas en común en varios temas y, a partir de allí, fueron cultivando una profunda amistad y una gran admiración mutua. Un vínculo que los llevaría a compartir proyectos – incluido en 1976 el de una posible fórmula Ferreira / Michelini para las elecciones posdictadura - y el exilio en Buenos Aires.

Mitrione, Pacheco y los tupas

[Cap 4 - El intento de nuevo polo político - pág 234]
El pico máximo de tensión se alcanzó el 10 de agosto de 1970. Ese día, en la madrugada, en el barrio Puerto Rico, fue encontrado en un auto el cuerpo de Mitrione. Zelmar, junto a Collazo, leyó en el Palacio Legislativo un manifiesto del MLN que el Ejecutivo prohibió que fuera divulgado por los medios de comunicación. El gobierno de Pacheco pidió la suspensión de las garantías individuales y la Asamblea General fue convocada de urgencia. Zelmar hizo un encendido discurso. Según recuerda Nelson Alonso en “Ni muerte ni derrota”, ese día había una especie de “histeria colectiva”:
“Yo nunca sentí tanto la presión de la gente como en aquella Asamblea General citada de mañana para rendir honras póstumas a Dan Mitrione. Nadie podía negarse al homenaje del norteamericano asesinado. Aquella mañana Zelmar habló contra todo el mundo, repudiando la violencia pero señalando cuál era el origen de tanta violencia, tratando de poner un mínimo de objetividad en un momento en que había que ser muy valiente, muy agalludo para desafiar a la opinión pública. Fue escuchado con absoluto respeto porque a su vez no había nadie tan corajudo como para interrumpirlo.”
Efectivamente, como señala Alonso, esa noche Zelmar fue implacable y disparó contra muchos, principalmente contra el gobierno y los tupamaros. Al empezar sostuvo que si bien se iba a referir a los hechos de los días anteriores, entendía que el origen del clima que vivía el país debía ubicarse justo dos años antes, cuando el gobierno empezó a aplicar las Medidas Prontas de Seguridad. Dijo Zelmar ante su silencioso y respetuoso auditorio:
“El Poder Ejecutivo sostuvo, en uso de su derecho, el no dialogar con delincuentes. Una expresión de autoridad. No era novedosa, [...] Creía en sus condiciones, en su propia fuerza. No consultó con nadie. Transitó solo. Enfrenta solo los problemas, en medio de esa inmensa soledad en que vive, actúa de espaldas al país. [...] Hoy, lamentando disentir con compañeros que mucho admiro y aprecio, siento que dentro de mí no puedo votar ninguna autorización a un presidente de la República en el cual no tengo absolutamente ninguna confianza [...]”

¿Comunista o vendido al imperialismo?

[Cap. 5 - El camino propio - La 99 y Zelmar en acción - pág 138]

Por esos tiempos, dado algunas de las posiciones que Zelmar había adoptado, sobre todo en algunos temas de política internacional, él y la 99 fueron acusados de comunistas. Pero, a su vez, por condenar públicamente la instalación de misiles en Cuba y “los atropellos de Rusia”, además de cuestionar los ataques de China contra India, también fueron acusados de alinearse con Estados Unidos. Por eso, esa noche dijo Zelmar en el acto: “Hace unos días los diarios amanecieron embanderados en contra de nosotros. Los diarios que responden al comunismo y al socialismo nos hicieron víctimas de ataques nunca hechos contra nuestra persona en la historia del país. El diario El Sol sacó un artículo que me avergüenza, no por mí sino por ellos, diciendo de mí las falsedades más grandes y terminando con que estábamos vendidos al imperialismo yanqui. Ese mismo día los diarios El Día, El País, Diario Rural y más tarde El Plata, también salieron acusándonos de comunistas. Yo propuse, un poco en broma, que lo más interesante sería una polémica en la plaza pública entre los que sostenían que éramos comunistas y los que decían que estábamos vendidos al imperialismo yanqui, única manera de aclarar de verdad y única manera de definir posiciones”.


Me parece que con esto alcanza, ¡les deseo buena lectura!

domingo, 3 de abril de 2016

¿Alternancia de la corrupción? por Liszt Vieira

[Artículo publicado por Liszt Vieira en Globo sobre la crisis política actual en Brasil, que considero focalizado en los intereses a largo plazo del colectivo social, y no en los de un partido en particular. En ese sentido creo que es un punto de vista auténticamente de izquierda, pero no partidario.
Liszt es un abogado y político ligado al movimiento ambientalista y de democratización de la comunicación, sociólogo y profesor. Para más datos de su larga historia en las luchas políticas brasileñas y latinoamericanas consultar Wikipedia (en portugués). Perdonen mi traducción.]

La manifestación a favor del impeachment eligió, en la práctica, la corrupción del PMDB, ya que, saliendo Dilma, entran Temer, Renan Calheiros, Eduardo Cunha y otros acusados de corrupción. Algunos tal vez prefieran la corrupción del PSDB, de triste memoria, pero actualizada en San Pablo con la denuncia reciente de las licitaciones fraudulentas de los trenes y subtes.

Si el PT dió un show de gestión en materia de corrupción, el PSDB siempre se destacó en la categoría de la innovación: la matriz del mensalao fue el PSDB de Minas Gerais, el desvío de la merienda escolar por un grupo del PSDB de San Pablo fue muy creativo. Y Aecio, el presidente del partido, fue acusado de recibir propina de Furnas, territorio de Eduardo Cunha.

La manifestación contra el impeachment defiende en la práctica el monopolio de la corrupción por el PT, ya que sus manifiestos contra el golpe no tocan las denuncias de corrupción contra el PT y Lula, beneficiados con ventajas hasta personales, con dinero de las empresas contratistas desviado de Petrobras. El PT nunca criticó Zé Dirceu y jamás criticará a Lula. El partido recuerda siempre el aumento de los ingresos y del consumo, y la reducción de la desigualdad, pero olvida que no hubo mejora significativa en los servicios públicos esenciales (educación, salud, seguridad, transporte, etc.). Además, el gobierno del PT siempre apoyó a la agroindustria, a los bancos, a las compañías mineras y, por supuesto, a los contratistas.

Entre los escenarios posibles, el impeachment podría tener un efecto imprevisto: el PT en la oposición podría fortalecerse para 2018. No tendría que apoyar a un gobierno mediocre e incompetente, que hace lo contrario de lo que prometió y ejecuta mal la política de la oposición.

El riesgo es que los futuros gobiernos post-impeachment hagan todo para controlar las investigaciones de Lava Jato, de modo que no alcancen a los suyos.

En esta hipótesis, el impeachment saca un presidente y un ministro que no impedían la investigación para que los zorros se apoderen nuevamente del gallinero.

El impeachment puede ser o no ser golpe. El de Collor no lo fue. Habiendo delito de responsabilidad del o de la presidente y siguiendo los trámites previstos en la Constitución, el impeachment no sería golpe. Hoy no es viable, pero eso puede cambiar. El PMDB puede encontrar o inventar algún delito de responsabilidad de la presidenta. Existe también el extraño camino de la anulación de la elección por el TSE. En este caso tendríamos elecciones directas si la decisión del TSE fuera tomada este año, o indirectas por el Congreso si fuera tomada el año que viene. La primera hipótesis es la más democrática.

Lo mejor sería un pacto entre las principales fuerzas políticas apuntando a un programa de transición. Pero la presidente Dilma no quiere compartir el poder. Cuando esté con el cuchillo en el pescuezo puede cambiar de idea, pero tal vez entonces ya sea demasiado tarde. La peor solución es continuar tres años más sangrando a Brasil y abriendo el camino para que la derecha se fortalezca hoy y venza mañana.

Es bueno recordar que la operación Manos Limpias, el modelo que inspiró a Lava Jato, desembocó en Italia en el desastroso gobierno Berlusconi. Y que además de Sergio Moro, el de Bolsonaro fue el segundo nombre más citado en las manifestaciones del 13 de marzo. Esta película puede terminar mal. El mejor camino sería un Pacto o elecciones directas.

Liszt Vieira – Prof. da PUC-Rio e Marijane Lisboa – Prof. da PUC-SP

Glosario:

Sergio Moro es el juez de la operación Lava Jato, el equivalente de Manos Limpias de Italia, que es la inspiración de la operación brasileña. Se trata del mismo método: prenden y mantienen al acusado preso. Para un empresario o político, quedarse en la cárcel es una verdadera tortura. No aguantan y aceptan hacer una "delación premiada", o sea, cuentan todo lo que saben en cambio de la libertad o la prisión domiciliaria.
Bolsonaro es un miltar de extrema derecha que pide el retorno de la dictadura militar.
Temer es el vice presidente que será presidente en caso de impeachment. Todo su partido - el PMDB - estuvo envuelto en casos de corrupción.
Renan Calheiros es el presidente del Senado, oficialmente acusado de corrupción  
Eduardo Cunha es el presidente de la Cámara de Diputados, oficialmente acusado de corrupción.
El TSE es el Tribunal Superior Electoral.

viernes, 20 de febrero de 2015

¿Choque de civilizaciones? La opinión del profesor Peter Sloterdijk sobre “Je suis Charlie”

Una opinión que difiere también de la consabida “yo no soy Charlie”, centrada en el rechazo de la falange de jefes de estado que desfilaban a la cabeza de manifestación del 11 de enero; para una minoría de los que la sostienen la expresión “yo no soy Charlie” es también una manifestación de solidaridad con los terroristas, justificados por los resabios colonialistas y supremacistas.
Este filósofo, en cambio, “es” Charlie, pero de una manera especial. Quizás eso sea cierto también para cada uno de los participantes de la manifestación, y es justamente esto lo que le interesa a Sloterdijk.

No hay mal que por bien no venga

Dice: [manifestando] “Francia votó contra la intimidación a manos de algunos criminales más o menos aislados e insípidos. Haciéndolo, supo superar los 60 millones de abismos que, normalmente, en una sociedad moderna, separan a 60 millones de individuos.” Cada individuo es distinto y piensa distinto: "en una época de singularidades atomizadas, la respuesta de Francia a este crimen es una proeza.”
Un país como Francia, dice, “hinoptizado por el Estado del Bienestar, decepcionado por la presidencia de Hollande, deprimido por su ‘grandeur’ perdida, había caído en un sueño artificial y envenenado. Como dijo Hegel, la tragedia puede ser un ardid de la razón. Despertó a una nación depresiva, mezquina y replegada sobre sí misma. Del punto de vista psicopolítico, Francia está mejor desde el 11 de enero.”

Charlie-Hebdo, un museo del anticlericalismo

A la pregunta “Qué representa la Francia de Charlie-Hebdo”, contesta:
“Charlie-Hebo encarna la tradición satírica francesa, practicaba un anticlericalismo que no estaba realmente de moda, y una sub-cultura volteriana sesentayochesca desfasada con el interés por el hecho religioso que presenciamos hoy un poco por todos lados. La sátira en el estilo de Charlie-Hebdo es, al mismo tiempo, el espíritu corrosivo y libertario de mayo 68, mezclado con la agresividad del laicismo de principios de siglo XX. Esta cultura está, sin ninguna duda, en baja. Todo eso no merecía una bala. No se tira sobre los guardianes de museo. Eso, los asesinos eran incapaces de comprenderlo.”
Aunque estoy obviamente en desacuerdo con su opinión sobre la vigencia del anticlericalismo, que a mí me parece de gran actualidad, más todavía frente a la marea creciente del integrismo de todas la religiones, su caracterización de la orientación de la revista me parece acertada.

El “choque de civilizaciones” no es tal

A la pregunta “¿Se trata de un verdadero choque de civilizaciones entre un país que acepta burlarse de todo y otro universo cruzado por un rebrote de dogmas y prohibiciones?”, Sloterdijk contesta:
“Los asesinos no son para nada mensajeros de una guerra de civilizaciones ni de una cuarta guerra mundial. Se trataba de simples criminales en busca de la gloria. Eran asesinos de la sociedad del espectáculo.” Antes había dicho: “Este crimen es la prueba de que el star-system puede desplazarse hacia la criminalidad pseudo política.”
Y yo coincido.
No son dos mundos, no son dos civilizaciones que se enfrentan. Es el mismo mundo, la misma sociedad, que crea a los asesinos y a las víctimas, usan los misma tecnología moderna, kalashnikovs, celulares, automóviles, supermercados. Hablan la misma lengua y fueron a la misma escuela. Son productos de la misma cultura, buscan la fama en los mismos medios. Y esto se extiende más allá de Francia, los djihadistas sueñan con mirar las mismas series norteamericanas, por algo están prohibidas, usan la misma tecnología producida por la ciencia y la industria moderna, quieren la ropa y la moda en boga en el mundo que dicen querer destruir. Acumulan sumas ingentes de dinero en la banca off shore, hacen transferencias por internet, invierten en la bolsa, manejan los precios de las commodities.
En resumen, no guerra de civilizaciones, guerra a secas.

Peter Sloterdijk, alemán nacido en 1947, filósofo, profesor de estética y rector de la Universidad de Arte y Diseño de Karlsruhe, dio su opinión sobre los sucesos del 7 de enero de 2015 (asesinato de los periodistas de Charlie-Hebdo) y del 11 del mismo mes (manifestación multitudinaria en París, Francia y el mundo) para el diario francés Le Monde (edición del 12 de febrero 2015).
El artículo en Le Monde: La réponse des Français à ce crime est une prouesse.

jueves, 1 de enero de 2015

Reflexiones sobre el personaje-Mujica

El personaje-Mujica, el Golem uruguayo

Imitando a aquel rabino de Praga, modeló un ícono con el barro de todos los defectos uruguayos, le dió vida poniendo en su boca el nombre “pueblo”, y lo lanzó a la calle para que lo adoraran como milagro.
Truco: Se podría argumentar a favor, diciendo que el ídolo-personaje-Mujica nos ayuda a reconciliarnos con nosotros mismos.
Retruco: Es, más bien, una apoltronada capitulación ante la miseria, una canonización de la medianía. Para remachar el clavo de nuestra confusión, nos creemos que el mundo entero lo admira, que nuestro dios es reverenciado en países lejanos.
Vale cuatro: El culto del personaje-Mujica nos pone frente a frente con nuestra verdadera, esencial e ¿irremediable? mediocridad. (Hasta que hagamos el “país de primera” que nos prometieron, que votamos, que añoramos, que no tenemos.)

El Viejo Vizcacha

Algunos lo llaman, ¡elogiosamente!, “el viejo Vizcacha”. Aluden al que es, en realidad, el personaje más negativo del poema “Martín Fierro” de José Hernández. Pero ni siquiera el personaje-Mujica, con todos sus defectos, lo merece: porque ni mató a su mujer por un mate frío ni escupió el asado ni se hizo adulón del juez para tener un palenque ande ir a rascarse. A menos que se considere juez al electorado. Que se elogie al personaje-Mujica llamándole Viejo Vizcacha habla muy mal de nuestra gente, delata una inversión de valores, a menos que sea una crasa ignorancia literaria.

Larsen

El personaje-Mujica me recuerda, en cambio, al Larsen del “Astillero”, la novela de Juan Carlos Onetti, salvo por la condición de este último de cafishio de putas pobres. Con esa salvedad, tenemos similitudes: el personaje de Larsen es un luchador, tiene un pasado turbio, es un perdedor que busca su revancha. Su “astillero” refiere al país nuestro, con su incurable obsolescencia. Piensen en el puerto de aguas profundas que se pierde en cabildeos, en la formación técnica y la educación estancadas en palabreríos interminables, en los trenes que nunca llegan, en los caminos desfondados, en la nula tasa de crecimiento de la población. Quizás esté en su condición de “perdedor que busca la revancha” el secreto de la popularidad de nuestro personaje.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Las pruebas PISA y la enseñanza autoritaria

Las pruebas PISA, que se realizan cada tres años sobre temas de habilidad lectora, matemáticas y ciencias, son exámenes de conocimiento organizadas por la OCDE, a las que muchos países someten a sus jóvenes de 15 años.
Son consideradas por la opinión general (es decir, diarios, expertos, ministerios) como un fiel reflejo de la calidad de la enseñanza (de la educación, dicen ellos) en cada país. Hay una diferencia importante entre la enseñanza y la educación, un matiz que es decisivo a la hora de intentar mejorar una u otra, o ambas, pero dejemos eso un momento.
Nuestro primer punto es qué valor se le debe dar al éxito en estas pruebas.
En algunos países, por ejemplo en EE.UU., se hace del buen puntaje en las pruebas PISA el objetivo de las instituciones de enseñanza, como si se tratara de ganar un campeonato mundial, una competencia deportiva donde se juega el prestigio de la nación. Todo el sistema educativo se mide y se orienta con el resultado de las pruebas, hasta el punto de que se ha creado una verdadera industria de los tests, que desvía una parte de los fondos federales destinados a la educación.
Se mira con envidia a China, en especial a Shanghai, que corre a la cabeza con ventaja de varios cuerpos, y a Finlandia, que está muy bien colocado, así como Dinamarca y otros, todos muy lejos nuestro. No hay un solo país en nuestro entorno al cual le vaya medianamente bien en el puntaje. No voy a aburrirme con cifras, son públicas y conocidas, y están en las páginas que menciono abajo.
Hemos leído artículos que analizan cuan difícil es imitar el modelo finlandés, debido a la motivación que impregna toda la sociedad de ese país. Una particularidad de Finlandia es el lugar que ocupa la adquisición de conocimientos y de competencia profesional en la conciencia social.
Sin embargo, los finlandeses y otros países con motivación muy fuerte no obtienen resultados tan buenos como los de Shanghai.
¿Es el modelo chino el que debemos imitar?
Como dice un profesor chino, educado en China, actualmente trabajando en Estados Unidos, “China tiene el mejor sistema educativo porque puede producir los resultados más altos. Pero tiene el peor sistema educativo porque esos resultados se consiguen sacrificando la creatividad, el pensamiento diferente, la originalidad y el individualismo. La imposición de pruebas de conocimiento estándar por las autoridades centrales es una victoria del autoritarismo”.
Los resultados chinos reflejan una tradición confuciana de aprendizaje de memoria que tiene miles de años. “China ha reverenciado el sistema de exámenes imperiales, administrado por la autoridad central, durante por lo menos dos mil años, como el camino seguro al prestigio profesional y una carrera en el gobierno”. Un sistema concebido para premiar la obediencia, la conformidad, el respeto por el orden y el pensamiento homogéneo, y que es un medio de control social autoritario.
El gran crecimiento económico de China no se debe a su sistema educativo, dice la misma fuente, sino a la importación de tecnología, la apertura del mercado y al envío de profesionales a estudiar a otros países, principalmente EE.UU. En cambio, el sistema es, sí, responsable de los altos resultados en las pruebas PISA.

Si queremos mejorar la enseñanza en Uruguay, no hay que pensar en las pruebas PISA, sino en la educación, concebida más allá de la adquisición de competencias, más allá de la enseñanza. Los exámenes y el estudio intensivo de algunas materias son necesarios en coyunturas determinadas de una formación ciéntifica o profesional, pero los exámenes no son la manera de mejorar la educación. No es que subestime la importancia de la lectura, las matemáticas o la ciencia, es que creo que el desarrollo de la persona y de su libertad, el aprendizaje como un medio de aumentar el espacio y la proyección vital, es el motor que puede sacar adelante a la juventud de un país libre como el nuestro. Los modelos autoritarios no solamente no los queremos: tampoco funcionarán.

Fuentes:
Cómo se mira a las pruebas PISA en EE.UU., del New York Review of Books, el artículo citado: The Myth of Chinese Super Schools
¿Qué son las pruebas PISA?: informe PISA en Wikipedia.
El programa PISA en la página de la OECD: PISA en español.
La OECD, ¿qué es? About OECD en su propia página.
Las pruebas PISA, para muchos, son un espejo que refleja la calidad de la educación:
En Uruguay, en EL PAÍS
En México
En Colombia, “Colombia última”.

martes, 14 de octubre de 2014

Votar en octubre 2014: ¡NO a la Baja!

Se acerca el momento de tomar una decisión. Se dice que un voto no pesa gran cosa y que no cambia nada. Creo que no es así, que es una ocasión de influir con ese voto en el curso de los acontecimientos.
Todos los sondeos pronostican que las del 26 de octubre 2014 serán elecciones parlamentarias, en las cuales se elegirán diputados, senadores y ... los contendientes del balotaje presidencial.
Las ideas y las prácticas que yo estimo de izquierda -- tal como yo entiendo que debe ser -- no están encarnadas en ningún partido ni en ningún grupo o fracción, o bien lo están de manera muy parcial. Sin embargo, todo sumado, en la primera vuelta de las elecciones, el 26 de octubre, me inclino por poner mi voto por el Frente Líber Seregni, en mérito a sus ideas sobre la conducción de la economía y de las reformas democráticas.
Pero hay algo más, y muy importante, en juego: la reforma constitucional regresiva y bárbara, propuesta por Bordaberry (y apoyada por Lacalle Pou), de bajar la edad de imputabilidad de los menores infractores. Para ser aprobada necesita más del 50% de los votos emitidos.

NO a la Baja

Hay que mirar más allá del texto para ver por qué camino quieren llevarnos aquellos que proponen esta reforma. Dicen, sin vergüenza, que quieren proteger la seguridad de los ciudadanos que pagan impuestos. Que quieren encerrar a los infractores para enseñarles a respetar la sociedad.
No entienden que los infractores también son parte de la sociedad, y que se trata de enseñarles a respetarse a sí mismos, y de hacer que eso valga la pena.
La “sociedad”, para la gente que propone la reforma, es una clase y un grupo de edad.
Para entender las intenciones que abriga esta propuesta de la Baja, podemos mirar a otros países que tratan a los menores como mayores, para ciertos delitos.
EE.UU. es uno, donde los menores homicidas son tratados como mayores. Hay menores que tienen 12 años condenados a cadena perpetua (!). A una niña de 5 años, que había apuntado a un compañerito con un lápiz y gritado ¡bum!, le hicieron firmar un contrato donde se comprometía a no matar ni suicidarse. Un contrato sin validez, que escandalizó a padres y familiares, pero que muestra una mentalidad.
Es la mentalidad de la gente encerrada en relaciones mercantiles, que no se relaciona con los demás sino a través del mercado. La sociedad no es solamente el mercado. Para contener a la deriva criminal hay que recurrir a las relaciones entre humanos, no al arsenal represivo, cárceles, calabozos, machetes, submarinos y cuelgues. No cabe duda que Bordaberry se educó en una mentalidad represiva, esta propuesta no reniega de sus orígenes.
La histeria represiva, el miedo, la desconfianza, la criminalización de un sector de la población, los menores, que serán sometidos a leyes especiales, sólo lleva a más represión, a más cárcel, a más violencia. Cada vez seremos más una sociedad de viejos que encierran a los jóvenes.
La delincuencia infanto-juvenil es un problema de la integracioń social. Hay una fractura afectiva en la sociedad, una parte siente a la otra como enemiga, de cada lado se ve al otro como una amenaza, unos roban y matan, otros meten en prisión.
Esta reforma es un mensaje equivocado, es una declaración de guerra contra los niños y los jóvenes, no uno de reconciliación e integración.
Ya existen prisiones y leyes. Quizás sea necesario hacer ajustes, sin duda lo es, tanto en las leyes como en las medidas cautelares, pero sobre todo es necesario mucho más desarrollo de las acciones tendientes a restaurar la integración social mediante las relaciones humanas. Hay que proteger a ese sector de la infancia que deriva hacia la delincuencia proponiéndole otros caminos, ya sea en el saber, en el deporte o en las profesiones. Esto, no solo en las cárceles y los centros de detención, donde hay que eliminar el hacinamiento e introducir el estudio y el juego, sino especialmente en las escuelas de todos los niveles. Y esto hay que hacerlo realmente, a fondo y por todos lados, no bastan las buenas intenciones ni los comienzos.
En todo caso, lo que NO se necesita es una reforma constitucional, un cambio que contamina nuestra Ley Fundamental con las pesadillas persecutorias y los delirios represivos de los pitucos de Carrasco.

Para votar NO. ¡Cuidado al votar!

Hay que saber que CUALQUIER VOTO, QUE NO CONTENGA LA PAPELETA DE LA BAJA, ES UN NO. Fíjense que su sobre no contenga la papeleta de la Baja, deslizada por algún zelote.
[Es un corrección del post anterior: consultada la Constitución, resulta que la adopción de la reforma requiere mayoría de votos emitidos, es decir, incluidos los anulados].

sábado, 24 de mayo de 2014

Votar en las internas

¿Votaré en las elecciones internas uruguayas del 1º de junio de 2014? ¿A quién?
Como en la ocasión no es obligatorio votar, podría ahorrármelo.
Sin embargo, estoy decidido a concurrir a las urnas y votar positivamente.
Alguien como yo, votante muy marginal del FA, adversario de los partidos tradicionales desde que nací a la vida política y alejado hace muchas décadas de los grupos llamados radicales, podría sentirse ajeno a la contienda de las internas.
Pero no es así.
Yo quiero “otra” izquierda. Para mí la disyuntiva no es Tabaré o Constanza. Quiero una izquierda que postule la defensa de los débiles, especialmente los niños, los minusválidos, los enfermos y los viejos, que se plantee como objetivo social la equidad y la igualdad de oportunidades, la regulación de un libre mercado sano y la defensa de la libertad de expresión y de las libertades individuales, incluidas la libertad de asociación y de empresa. Justamente por eso quiero una izquierda que no hable más ni de socialismo ni de marxismo ni de revolución, que entierre el cadáver del comunismo a tres metros bajo tierra sin dejar ninguna garra afuera. Una izquierda que no apoye a ningún régimen autoritario, ni el de los Castro ni el de los Chávez ni el de los Ortega, que no defienda a los represores, ni a los de hoy en Venezuela ni a los de ayer en Uruguay. Una izquierda que, en el gobierno, sepa tener relaciones con todos los países, con los supuestos buenos y los supuestos malos, pero que en el llano sepa distinguirlos. Una izquierda que no sea una federación de corporatismos.
Todo eso quiero y no lo tengo.
No hay ningún partido o grupo que presente este perfil. Votaré para acercarme, para acercar la izquierda a esas ideas.
Sé que no votaré a nadie tipo MPP, PCU, CAPL, 711, VA, 5005, PVP, etc, bastiones de la paleo-izquierda, Jurassic-Parc de la política.
El PS, quizás; en su rama “renovadora” tiene gente interesante, y yo no voto en Montevideo.
La 2121 de Astori, podría ser.
La 99738, es posible.
En eso estoy. Tengo hasta el 1º de junio para decidirme, pero es seguro que iré a votar.

lunes, 17 de marzo de 2014

La democracia y el terrorismo de estado

Es muy interesante la entrada del blog Zurdatupa, de Jorge Zabalza, “Pacto cívico-militar para el silencio y la impunidad” porque la mera enumeración de los últimos hechos, incluida la asunción del último comandante en jefe del ejército y sus declaraciones, pone en evidencia una trama de acción deliberada por la impunidad que no se veía desde los tiempos de Julio María Sanguinetti. Desde la inquietante declaración presidencial de que no quería “viejitos presos”, hasta el traslado de la jueza Mariana Mota, pasando por el ascenso de la logia Tenientes de Artigas en la jerarquía militar, con el viento a favor de una vieja complicidad urdida por el actual Ministro de Defensa y los “tenientes” torturadores en Aquella Época. Sin olvidar las increíbles declaraciones del nuevo comandante en jefe del Ejército, que hubieran merecido su destitución inmediata en un gobierno respetuoso de su jerarquía. Sacamos la foto siguiente de ese blog.


Vemos en esta foto a tres demócratas a pesar suyo y a un pobre turista extraviado que no sabe por qué está allí. Cree que allí se corta el bacalao, y el bacalao que se corta lo incluye a él. Me refiero a Astori, obviamente.


Las relaciones entre la democracia y el terrorismo de estado no son simples. Es común identificar Terrorismo de Estado y Dictadura, pero desgraciadamente está lejos de ser así. Veamos.

La democracia y el terrorismo de estado 1: Bordaberry

A pesar de algunos cuestionamientos, la elección de Juan María Bordaberry en 1971, a la sombra de la gran popularidad de Pacheco que por algunos votos no  pudo ser reelecto, fue neta. Los que identifican Democracia y elecciones libres deben aceptar que Bordaberry fue inicialmente un presidente democrático. Sin embargo, la violación flagrante de los derechos y garantías de las personas, capuchas, torturas, desapariciones y muertes, a favor de una decisión del Parlamento que las legalizó, empezó antes del Golpe de Estado, y siguió después. Todo el sistema democrático uruguayo apuntaló el terrorismo de estado, lo declaró necesidad nacional.

La democracia y el terrorismo de estado 2: Sanguinetti

Sanguinetti, presidente electo en medio de un gran entusiasmo ciudadano por la recién recuperada vida democrática, consagró la impunidad del terrorismo de estado del período anterior. Sacó una ley “de caducidad de la pretensión punitiva del Estado” y ganó un referendo que intentó derogarla. Se abrazó con, y tuvo de ministros a, militares activos en la dictadura. Fue un adalid de la impunidad, obstaculizó cuanto pudo la recuperación de la identidad de Macarena Gelman, hija de una militante argentina asesinada, apropiada por uno de sus próximos.

La democracia y el terrorismo de estado 3: el Ñato Huidobro

Es llover sobre mojado hablar de la adhesión incondicional del Ñato por el terrorismo de estado. Recordemos que hasta defendió a los militares uruguayos extraditados a Chile por el asesinato de Berríos, hoy condenados allá. Ver el blog de Zabalza, ya citado, para más datos.

La democracia y el terrorismo de estado 4: Mega Plan Cóndor en USA

Si “Plan Cóndor” se llamó a la concertación de las dictaduras del Cono Sur, con el apoyo logístico estadounidense, para el secuestro, la tortura, la desaparición y el asesinato de opositores políticos, es consternante ver un “Mega Plan Cóndor” puesto en marcha por G.W. Bush y sus aliados (España, Polonia, Gran Bretaña, etc.) operado con todos los recursos tecnológicos y financieros de esa gran democracia. Gran democracia, sí. Ese operativo fue parcialmente desactivado por el Presidente Obama -- subrayo: parcialmente. Secuestros, desapariciones y traslados secretos ilegales a distintos centros de tortura en el mundo (plan llamado en la nov-langue del terrorismo de estado, “extraordinary rendition”), asesinatos puntuales, misiles lanzados por aviones sin tripulación telecomandados (drones), espionaje generalizado, legal o ilegal, etc. Es anecdótico si en un bombardeo se asesina a los comensales de un casamiento, o si se destruye una casa modesta de campesinos, eso se llama “daños colaterales” en esa nov-langue de la agresión de la población civil por medios militares modernos. Los DD.HH. valen solamente para los ciudadanos norteamericanos que residen en la metrópolis, y hasta por ahí nomás. Pregúntele si no a Chelsea (antes Bradley) Manning, cómo fue tratada. En cambio, el asesinato deliberado de periodistas en misión por un helicóptero, que él denunció, no tuvo consecuencias para los perpetradores. La siniestra cárcel de Guantánamo sigue abierta. Allí se violan sistemáticamente, no solo los DD.HH. de los internos, sino las convenciones de Ginebra sobre prisioneros de guerra, por lo menos.
Sin embargo, las leyes represivas que han permitido algunas de estas cosas (otras fueron derecho viejo hechas ilegalmente), la Patriot Act, etc., fueron discutidas y aprobadas por el Parlamento, y el conjunto de las medidas represivas “anti terroristas” sigue en pie después de dos elecciones presidenciales perfectamente limpias.

Donde se oye decir “el pueblo votó”

Cuando se perdió el voto verde en 1989, es decir el referendo por la derogación de la ley de Caducidad, se oyó decir “el pueblo votó”, tanto por juristas y políticos de derecha como de izquierda. Lo mismo pasó en 2009 cuando se perdió el voto rosado, y se volvió a oír la misma canción en numerosas oportunidades cuando se discutía la anulación de la ley. La repiten como un exorcismo que suponen que neutraliza cualquier cuestionamiento de la ley.
Es una cantilena que vuelve una y otra vez esgrimida como argumento definitivo que cierra la discusión.
Lo que hay detrás de ese estribillo es la creencia de que la soberanía del pueblo en las urnas no tiene límites y, si al soberano se le antoja, lo mismo puede votar contra la ley de gravedad o restablecer la esclavitud por deudas, puede instaurar los sacrificios humanos para aplacar a los dioses o el garrote vil para los rapiñeros.

Pues no es así

Hay tratados internacionales que ligan a nuestro país y a nuestras instituciones al respeto de los DD.HH. y a la represión del terrorismo de estado; más importantes aún son los principios superiores que le dan sentido a nuestra democracia, y que prevalecen moralmente incluso sobre un pronunciamiento ocasional de las urnas. Ningún voto popular y parlamentario puede volver “justa” la esclavitud, la tortura o la desaparición forzada.
Algunas personalidades políticas que se precian de ser “hombres de Estado” creen saber que el arma del terrorismo de estado -- es decir, la persecución de enemigos internos o externos haciendo caso omiso de sus derechos como seres humanos -- es un recurso necesario, en algunos casos, al cual no se puede renunciar a priori, sinceramente. Se la puede condenar de boquilla, de los labios para afuera, pero cuidando de no disuadir o atemorizar a los que alguna vez pueden ser llamados a blandirla. Por eso, nada de castigo a los torturadores, nada de perseguir a los desaparecedores, nada de atemorizar al brazo armado del terrorismo de estado, tan necesario a los ojos de esta tendencia -- la cual incluye tanto gente de “izquierda” como de “derecha” -- de guardar en reserva para los días de necesidad.

Yo pienso que nuestro régimen político debe regirse por principios que están por encima de la “soberanía popular”, aunque por cierto que el gobierno por la mayoría es uno de esos principios. Asimismo, el respeto de la persona humana es otro de esos principios, y no es negociable.
Spinoza sintetiza esos principios rectores en dos, la caridad y la justicia: “[...] no cabe pensar nada más seguro para el Estado que poner la piedad y el culto religioso en las solas obras, esto es, en la sola práctica de la caridad y la justicia, y dejar el resto al libre juicio de cada uno.”
La caridad, interpreto, es la defensa de los débiles, y la justicia, creo,  es el respeto de los derechos de cada uno. El gobierno de la mayoría, directamente o a través de sus representantes, parece ser la mejor manera de arbitrar una autoridad respetada por todos, pero eso no le da derecho a atropellar los derechos básicos de los individuos.