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jueves, 26 de julio de 2018

Izquierda, derecha. Una revisión

Publico a continuación un fragmento de un ensayo; es la introducción, la parte de los motivos, de las razones que me llevaron a escribirlo. El ensayo es el fruto de mis lecturas de muchos años, de mis reflexiones y de mi práctica política en distintos tramos de mi vida. Trata de temas que me parecen centrales en el hacer político; de las nociones de izquierda y derecha, del marxismo, del anticapitalismo y del socialismo.
Agrego al final un índice general para dar una idea del conjunto.


Las razones de una reflexión


“El socialismo con el que soñaba Eric Hobsbawm no es más una opción, y la bárbara desviación dictatorial a la cual consagró su vida es responsable de ello. El comunismo manchó y saqueó la herencia radical. Si hoy enfrentamos un mundo en el que no existe un gran relato de progreso social, ningún proyecto plausible de justicia social, es en gran medida porque Lenin y sus herederos envenenaron la fuente”.
(Tony Judt - The Last Romantic - The New York Review of Books -
http://www.nybooks.com/articles/16802 - 20/11/2003
Comentario del libro: "Interesting Times: A Twentieth-Century Life" by Eric Hobsbawm
)

Las palabras, campos de batalla

Hoy, izquierda, derecha, son palabras corrompidas o, si se quiere, con una polisemia conflictual e inconfesa.
A causa del caos semántico que reina en el seno de esa terminología, a causa de las batallas y las guerras que se libran las ideologías y los partidos políticos por controlarlas, por poseerlas en exclusividad, mucha gente exclama: ¡ya no existen más ni la izquierda ni la derecha!
Polisémicos, decimos, tanto en el uso diario como en los discursos y en los textos de los actores políticos. La complejidad semántica de los calificativos políticos es producto de la historia, tanto de la historia universal como de la historia particular y reciente de Uruguay.
En el siglo XX, con la descolonización, el estalinismo, el cambio mismo de la sociedad, la degradación del medio ambiente, las guerras, han desfigurado el cómodo esquema binario izquierda-derecha que sin embargo todavía prevalece en ciertas mentes.
Las palabras, izquierda, derecha, fascismo, libertad, se han  convertido en campos de batalla donde se encuentran frente a frente concepciones opuestas y divergentes.
El poder de asignar significado a la palabras construye poder, poder a secas, institucional, funcional, militar y legal. Nos encontramos a cada paso con batallas semánticas libradas por todos los partidos y movimientos. Ya sea por combatir los prejuicios y la discriminación, o por desacralizar a un líder o figura histórica, por cambiar la valoración de un pasado o por reivindicar un episodio que se pretende que fue juzqado erróneamente.
El excelente eslogan "Gobierno honrado, país de primera" que se votó en la elección presidencial uruguaya de 2009 dejaba en una nebulosa qué se entendía por "país de primera". Esa nebulosa es el pegamento de la unidad de la izquierda. El Frente Amplio (FA) existe gracias a esa confusión o a esa indefinición. En el Frente Amplio uruguayo conviven quienes entienden "país de primera" como Dinamarca, con otros para quienes “país de primera” significa Corea del Norte. En vez de Corea del Norte podría decir Venezuela o Cuba, pero me hago entender.
Es un mal difundido que afecta a muchos países, también a Italia, por ejemplo.
El filósofo italiano Norberto Bobbio (1909-2004), en su ensayo “Destra e sinistra” (1996) intentó desenmarañar la madeja y salvar la noción de izquierda, tanto para hacerse entender, como para seguir adhiriendo a algo que consideraba esencial de su existencia social: su militancia por equidad y justicia. Sigo sus huellas, entre otros autores, como Antonio Escohotado y Leszek Kolakowski.
Este texto intenta desenmarañar el sentido de las nociones de derecha e izquierda, tanto como desmontar el rencor anticapitalista, desnudar su carácter irracional, revelar que las pretendidas bases científicas no son tales, y reducirlo a su verdadera naturaleza de religión política de odio de la libertad.

Izquierda y antiimperialismo

Desde hace un siglo, por lo menos, se ha desplazado el centro de gravedad de la izquierda a las reivindicaciones nacionales, ignorando los conflictos generados por ello.
El Risorgimento Italiano en el siglo XIX, que unió la aspiración a un estado nacional unificado de Italia al reclamo de un régimen constitucional, fue una fusión lógica y armoniosa del patriotismo y la izquierda. La historia agridulce de las repúblicas americanas es un drama inconcluso de aspiraciones y frustraciones. Luego, en el siglo XX, la era de la descolonización en África y Asia también alineó los nacionalismos nacientes que condujeron la emancipación de las colonias con los reclamos universalistas e igualitarios de la izquierda.
Como resultado, esto lleva a que se confundan antiimperialismo e izquierda, y a que se reemplace uno por otro. Cuando el antiimperialismo muta en nacionalismo excluyente o étnico, encarna valores que están en el polo opuesto a la izquierda, por lo que se produce una inversión semántica al confundirlos. El ejemplo paradigmático en Argentina es el desprendimiento del movimiento católico, peronista y de extrema derecha Tacuara, acaudillado por Joe Baxter, que por vía de su antiimperialismo pasó del nacionalismo de extrema derecha a formar parte de, y se insertó en, los movimientos armados de extrema izquierda; recordemos que este grupo participó en la fundación del MLN Tupamaros; que una parte de él fue a dar a Montoneros, otra al ERP, y que Baxter mismo terminó en el trotskismo. Otro caso ejemplar y sugestivo es la evolución de los partidos comunistas serbio y ruso postsoviéticos hacia el ultra nacionalismo autoritario, como el encabezado por Milosevic, lo que dio origen a la llamada alianza “roji-bruna”.

El bolchevismo y la izquierda

El bolchevismo (o leninismo) nació de la izquierda, surgió del movimiento socialdemócrata ruso, e intentó apoderarse de ella con exclusividad, condenando a su matriz socialdemócrata como “traidora”, “social fascista”, etc. En ese intento tuvo éxito, en cierta medida, durante mucho tiempo, y todavía lo tiene en Uruguay.
El principal exponente y el heredero del bolchevismo en nuestro continente es el régimen cubano, que se apoderó de Venezuela a través del régimen de Chávez y Maduro, infiltró sus instituciones y sus empresas, le extrajo miles de millones de dólares, y pretende extenderse a otros países.  En el FA uruguayo el régimen cubano es artículo de fe, ni se lo critica ni se lo condena, así como se hace silencio sobre el régimen chavista, haga lo que haga. En el monopolio de la izquierda política no se puede atacar al bolchevismo ni atacar al régimen cubano.
El fascismo mussoliniano, un nacionalismo militarista, imperialista y excluyente, nacido del movimiento socialista italiano, se opuso al bolchevismo y al socialismo, y en cierto momento intentó monopolizar a la derecha.
Fascismo y bolchevismo ponen en escena su antagonismo, y pretenden que este domine las opciones políticas: el que no está con uno tiene que estar con el otro. Como la historia enseña, esa enemistad aparente es complicidad real contra los regímenes democráticos. Lo demostró la experiencia del antifascismo, cuyos hilos movía Stalin en la década del 30, que condujo al pacto germano-soviético de 1939.
Siguiendo con los ejemplos, el nacionalismo racista-esencialista de ETA es considerado de izquierda porque adhiere al marxismo-leninismo, aunque su origen sea de extrema derecha (en el Carlismo).
Esto es más que un malentendido, más que una mentira o una conspiración de silencio. Estamos frente a la influencia duradera del marxismo; es el espíritu del anticapitalismo, que anima todos esos movimientos, pasados y presentes.

“El camino es la recompensa”

Mi andamiento y mi experiencia son otra razón para esta reflexión.
En lo concerniente a las ideas, vengo por un largo camino personal, comenzando por un antiimperialismo primario nacido como reacción a la invasión de Guatemala por un ejército mercenario pagado por la CIA, que derrocó al gobierno reformista y democrático de Jacobo Arbenz (con una secuela sangrienta que todavía perdura), paralelo a la represión soviética de la revolución húngara en 1956, pasando por el entusiasmo con la Revolución Cubana de 1959, hasta un maoísmo anarquizante que empezó con la polémica chino-soviética de 1963 (por ese sendero llegué hasta confundir la Revolución Cultural con una revuelta anti burocrática).
En esa senda se sucedieron la experiencia --militancia estudiantil, política y sindical en Uruguay; viaje a la China de Mao, al Chile de Allende, y a la Francia de Mitterrand-- y el estudio, con especial énfasis en “El Capital” de Karl Marx, que leí en diferentes estadios de mi evolución, aunque mis intereses filosóficos en cierto momento se abrieron a otros pensadores, natural y afortunadamente.
Si entendemos “ideología” como “religión política”, siempre intenté someter mis creencias a la razón y a los hechos de la historia. No para destruirlas, sino para conservar los valores y descartar los relatos ficcionales y facciosos. Y eso es lo que intento hacer aquí.
El campo de estudio es muy vasto, y la batalla semántica muy encarnizada, pero todo me lleva a meter baza en esta discusión. Necesito aclarar qué entiendo por izquierda y derecha, cuáles son sus fronteras y sus límites con el gobierno, con las creencias, con la religiosidad, con el nacionalismo, con el comunismo.
Mis ideas han ido cambiando siempre bajo el impacto de la experiencia y de la reflexión, y eso no es un motivo de vergüenza, al contrario. Las ideas existen para pensarlas, para ser objeto del pensamiento, para comunicar y discutir, de otro modo no pueden guiarnos.

No al nihilismo

Quiero terminar esta introducción advirtiendo al lector que mi adhesión primaria no va a la izquierda sino a valores, que son mi religión política, si se quiere, los de verdad y de justicia, de libertad, por los derechos universales del individuo y la solidaridad social.
Me parece deseable luchar por la más amplia libertad, por una sociedad abierta y por el freno al crecimiento sin límites, tanto del aparato del Estado como de la desigualdad social, dos amenazas que se ciernen sobre todos, que podrían destruir tanto la libertad como el bienestar. Combatirlas son dos objetivos que no están en una armonía natural entre sí, y que a veces entran en colisión. Todo el arte de la política es encontrar el modo de hacer compatibles estos ideales divergentes.
En resumen, como dijo una vez un amigo, el marxismo-leninismo mató a todas las demás ideologías y murió en el derrumbe del comunismo. Entonces, siguiendo con la imagen, la izquierda se quedó sin ideas vivas.
Me alineo en abierta oposición al nihilismo, al “todo es igual”, al “nada vale nada, salvo la revolución”, al “que se vayan todos”, a la idea de que está todo perdido y es un todos contra todos,
Lo que se derrumbó es un relato de progreso social basado en el pobrismo y en un ideal comunista negador del comercio y de la creatividad.
Hay que retomar el hilo a partir del siglo XIX, de la lucha contra el despotismo, contra el oscurantismo y contra la explotación, cuando se luchaba por repúblicas o, por lo menos, por monarquías constitucionales, por la libertad religiosa y de pensamiento, por la escuela laica, por la igualdad de la mujer, cuando se combatía el abuso y la explotación del trabajo con la formación de sindicatos y uniones solidarias. De fines del siglo XIX también es el socialismo democrático, en abierto cuestionamiento del marxismo, que ha sobrevivido durante el siglo XX y lo que va del XXI a pesar de la demonización del revisionista Bernstein y bajo constante asedio del leninismo.  Creo que, si se entienden bien, estas ideas pueden clasificarse dentro de una izquierda liberal y libertaria o como un liberalismo de centro-izquierda.


Índice del ensayo


Izquierda, derecha: una revisión                           1
   Las razones de una reflexión
   Las palabras, campos de batalla
   Izquierda y antiimperialismo
   El bolchevismo y la izquierda
   “El camino es la recompensa”
   No al nihilismo
Izquierda, Derecha: origen histórico de los términos               4
   En la Revolución Francesa
   El Renacimiento, la Ilustración
Izquierda y derecha políticas                           6
   Right & Left in a nutshell        
   La libertad y la verdad          
Derecha                                       7
   La derecha paternalista                
Izquierda                                       8
   La izquierda pura                              
   La izquierda en el gobierno             
El espíritu revolucionario y los extremos autoritarios               11
   La extrema izquierda                      
   La libertad divisora de aguas          
   Otras revoluciones, que no son LA Revolución
   La derecha extrema                             
El centro político                                   14
   Notas para un programa de gobierno de centro izquierda en Uruguay    
Anticapitalismo y teoría marxista del valor                      16
   El anticapitalismo                              
   Teoría del valor marxiana y anticapitalismo                 
   Marx, el marxismo y las reformas sociales                
   Las reformas sociales repercutieron a su vez sobre la doctrina
      El socialismo de Bernstein                          
      Los enemigos del comercio entre los luchadores sociales     
   Teoría del valor de Marx, su carácter excluyente y totalitario         
   Crítica de la teoría marxiana del valor. *Inoperancia práctica*         
   Crítica de la teoría del valor: Marx insatisfecho, Engels asume     
   Crítica de la teoría del valor. Fracaso teórico                  
   Crítica de la teoría del valor. Fracaso histórico                 
   Costo humano del fracaso marxista                     
   Conclusión                                  
Apunte sobre los problemas y las tendencias actuales               31
   Los problemas de antes                        
   Los problemas actuales                            
   Las cosas se complican con las nuevas tecnologías  
   “Poscapitalismo”                                 
   Convergencia                                 
Algunas referencias bibliográficas                           34

6 comentarios:

  1. Vasto proyecto, que tu mano y tu cabeza irá a buen puerto.
    Pena que ahora nadie lea.
    En tu miniautobiografia te faltó lo de matematico e informatico de las primeras hornadas y escritor.
    Creo que aparte del ensayo deberías hacer un videojuego.

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  2. Excelente síntesis Eduardo, siempre aprehendiendo a partir de la experiencia y la permanente búsqueda de las ideas más justas y liberadoras, desde que te conociera en el año 1969 en el cuartel de San Ramón, detenidos bajo el régimen de la Medidas Prontas de Seguridad.

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  3. He leído con interés la introducción a tu ambicioso ensayo. No puedo decir que discrepe, y en ese sentido es para mí valioso y prometedor. Sin temor a la discrepancia, al disenso, percibo el planteo como valioso, en tanto el FA ya contiene a duras penas la ambivalencia ideológica que le es intrínseca. Me han comentado las palabras de Juan Castillo en defensa de Daniel Ortega, y las quisiera ver publicadas, para mejor juzgarlas.

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  4. Bienvenidas tus reflexiones sobre estos temas, hay una gran necesidad de debatirlos. Me interesa leer todo el ensayo, me mandas?

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  5. Bienvenido este adelanto sobre temas que es urgente debatir. Ojala de esta crisis cada vez mas profunda surjan ideas y propuestas renovadoras. Me interesa leer todo el ensayo, me mandas?

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